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6 ene. 2010

Evaluación e innovación docente



El sistema de evaluación tradicional; ése en el que los alumnos se “juegan” todo el curso a una carta es muy habitual y lo llevamos haciendo/sufriendo durante muchos años (por eso es tradicional).
Tiene la ventaja que está comúnmente aceptado (por alumnado, profesorado, padres y sociedad en general); el problema de las cosas tradicionales es que a fuerza de llevar mucho tiempo, las personas se adaptan a ellas (ya lo dijo Darwin: evolucionamos).


 ¿Que cómo nos hemos adaptado?; pues muy fácil:

El “humano-alumno” concentra sus esfuerzos académicos en prepararse para aprobar un examen y el resto de la sociedad le felicita por ello (Ya lo dijo Skinner:  los refuerzos son muy positivos).
Bien, dirán ustedes ¿dónde está la adaptación?; pues un examen se utiliza (perdón, se debería utilizar) para comprobar el aprendizaje que han adquirido a lo largo del curso, es  (debería ser) una herramienta;  la adaptación lo ha convertido en un fin: hay que aprobar el examen, como sea (incluso copiando).

Teniendo en cuenta esta adaptación hay una serie de cosas que son naturales:
·         Estudiar unos días antes del examen (para qué antes, si se nos va a olvidar).
·         Las tutorías se utilizan unos días antes del examen (que es cuando se estudia).
·         Unos buenos apuntes es la mejor herramienta que un alumno puede encontrar (es lo que se utiliza para estudiar unos días antes).
·         Si el profesor no aporta nada a los apuntes; o mejor dicho, a la consecución de aprobar el examen ¿para qué sirve? (mejor no perdemos el tiempo en sus clases).

El profesor es el dueño y señor de esa herramienta de poder que es la evaluación; si quiere puede poner un examen tan difícil que no aprueba nadie (desgraciadamente conozco algún caso) y si quiere puede hacer un examen más asequible.  Habitualmente, la dificultad de un examen no se pone por capricho, sino por lo que el profesor considera que deberían saber sus alumnos (hay veces que como el profesor se cree muy bueno, piensa que sus alumnos deberían saber mucho por haber bebido de sus sabias aguas).

Con todo esto de la formación por competencias, la adopción de paradigmas basados en el aprendizaje y demás renovaciones metodológicas estamos cambiando la evaluación; los cambios que solemos hacer son:

Abrir caminos para obtener puntos. Antes, para aprobar una asignatura se debía obtener más de un 5 en un examen; ahora los puntos pueden venir por varios flancos: por asistir a clase, por participar en un seminario, por hacer un trabajo en grupo, por el examen tradicional, etc. Todo esto es bueno, ya que flexibilizamos la forma de conseguir el aprobado y además no se lo juegan  todo a una carta.

Evaluación continua. Suele estar relacionado con lo anterior; es decir, utilizan los mismos caminos para obtener puntos, pero en lugar de hacerlo al final del curso, los podemos obtener a lo largo del curso. Este concepto está teniendo mucho éxito en cierto profesorado, ya que con la evaluación continua consiguen que sus alumnos vayan a clase.

Los cambios citados en los procesos de evaluación suelen ser considerados como renovación o innovación, ya que dan más flexibilidad al alumno y en cierta medida consiguen que los alumnos se la jueguen a varias cartas.

El problema de esos cambios es que no cambian la visión del examen: continúa siendo un fin no una herramienta; los alumnos siguen preparándose para aprobar el examen, la diferencia es que antes tenían que estar atentos en clase (o tener unos buenos apuntes) y ahora les obligan a trabajar en grupo, a preparar un seminario, a escuchar unas conferencias y como una vez me dijo un alumno “si para aprobar tengo que bailar una jota, pues la bailo”.

Lo que realmente hemos hecho es poner más evaluación sumativa y distribuirla a lo largo del curso. La evaluación sumativa es una herramienta que se utiliza para conocer y valorar los conocimientos que ha adquirido un alumno, en un determinado tiempo (al final del curso, o de forma periódica si es evaluación continua). Siempre que utilicemos esta evaluación los alumnos se prepararán para aprobar la evaluación, no para adquirir conocimiento, habilidades y capacidades (eso se hace cuando se trabaja).

Además la evaluación sumativa es un método ligado a los paradigmas docentes; en este tipo de paradigma el profesor suele tener contacto con sus alumnos, pero solo para transmitirles conocimientos, pero no para obtener conocimiento de sus alumnos. Me permito recordar (principalmente al profesorado de asignaturas donde no aprueba ningún alumno) que nuestro trabajo es formar, no soltar conocimiento y valorar si lo han adquirido; tenemos que ayudar a nuestros alumnos a adquirir conocimiento y para ello tenemos que tener información del alumno.

Usemos la evaluación diagnóstica (sirve para conocer los conocimientos que tiene un alumno antes de comenzar un determinado proceso formativo) como ayuda para planificarnos; usemos la evaluación formativa (sirve para conocer el progreso de un alumno ante unos objetivos concretos) como toma de decisión para ver qué recursos formativos utilizamos.

Pueden decir, y con razón, que la evaluación diagnóstica y formativa son difíciles de aplicar; es cierto, pero los paradigmas formativos centrados en el alumno requieren que se tome información de los alumnos, requiere la toma de decisiones y  requiere que se utilicen nuevos recursos.

Además les puedo asegurar que si se preocupa de obtener información de sus alumnos antes y durante el proceso de formación, se conocerá más a usted mismo (profesionalmente hablando) y le permitirá mejorar.

Los ordenadores (con capacidad para obtener información de forma automática de las personas, procesarla, tomar decisiones y realizar acciones), internet (con capacidad para tomar información en cualquier lugar y momento), los materiales on-line (una gran variedad de recursos formativos para utilizarlos con distintas estrategias formativas) y un profesor  que aplique metodologías centradas en el alumno podrá aplicar evaluación diagnóstica y formativa.

Si desea innovar en los procesos de evaluación, abra nuevas vías para que los alumnos puedan obtener puntos, utilice la evaluación también para obtener información de sus alumnos y tomar decisiones sobre los recursos a utilizar. No  permita que sus alumnos se la jueguen a una carta y más teniendo en cuenta que es usted quien les da y elige la carta.

Tomado de : http://innovacioneducativa.wordpress.com

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